Bob Kaufman: Poeta Escultor del Sonido
Escrito en el año 2020 bajo el seudónimo de Kontra**
I. Un nuevo amigo en el mundo sutil
La sociedad asesina al artista sistemáticamente. Mata la personalidad en todos nosotros. La institución materialista y la economía capitalista están ahí para hacerlo realidad. El Estado ayuda, estimula y apoya a que ésta masacre tenga resultado. Lo subjetivo es constantemente atacado. Por eso se hace indispensable tener una postura verdadera como artista, en esta edad de hierro que nos deprime. Y es la de ser verdaderamente libre, siendo enemigo del Estado. Los artistas que logran tan magna labor, son valientes y admirables. Porque no hay nada más abominable en estos tiempos que pertenecer a un Estado, que defiende los intereses del capitalismo salvaje y asesino que captó a la República.
Bob Kaufman es uno de ellos. Poeta negro surrealista que hizo de la calle su lienzo. Héroe anónimo que ejerció la poesía fielmente en su vida. Verdadero en sus convicciones. Vagabundo exquisito que nos mostró otros caminos para aguantar este sufrimiento que produce el mundo contemporáneo. Resistencia fue su mantra. Retumbar y vivir rápido fue su anhelo. Mago y poeta real. ¿Cuántos poetas reales conoces?.
Era la encarnación perfecta de la tradición francesa del poeta loco y marginado. Por eso en Francia se le conoce como Black Rimbaud. Término injusto ya que Kaufman fue más allá de la existencia poética juvenil de Arthur, quién duró escribiendo hasta sus veinte años. Nuestro Bob vivió su entera existencia fiel a su convicción. Llevo al límite su relación marginal con la Institución. Llevo al límite su relación con las drogas y el alcohol. Llevó al limite la poesía. Alcanzó un alto nivel de perfección y dominio del arte, lo que le valió el respeto y fervor de todos los que leían su obra. Se convirtió en una figura devocional para muchos poetas jóvenes, y una leyenda viviente para los poetas negros, porque sabían que era el favorito de Langston Hughes. Hizo aparición en casi todas las antologías de poesía negra de este gran poeta y mentor afronorteamericano.
También era el poeta favorito del actor y patafísico inglés Simon Watson Taylor. Siempre que iba a San Francisco insistía en verlo. Creía que Kaufman tenía una verdadera musa surrealista. Además gusto y conocimiento por temas reales, por eso lo respetaba mucho. Simon Watson Taylor sabia que él entendía a los franceses y toda la ceremonia de las reuniones en los Cafés. Así como lo hacía André Breton y los grupos surrealistas originales.
Sus alabanzas han sido declamadas por varias escuelas de poesía en EE.UU y es reconocido desde sus inicios como una figura prominente dentro de la Generación Beat de escritores y poetas. Sus poemas surreales adoptaron la música Jazz y fue un artista negro pionero en su país del Black Consciousness Movement (BCM).
II. Soporta los embates de la vida
Robert Garnell Kaufman nació el 18 de Abril de 1925 en New Orleans, Louisiana. Vivió la mayoría de su tiempo en las ciudades de San Francisco, California y New York. Lugares donde constantemente deambuló sus calles. Su vida como poeta norteamericano fue única y espontánea. No le gustaba llevar libretas ni diarios. No le gustaba publicar ensayos literarios. No escribía reseñas y tampoco mantenía relaciones epistolares. Su única obra publicada se remite a tres volúmenes de poesía, textos en separatas y algunas letras de canciones de las cuales no recibió ni el crédito.
Su padre era mitad afronorteamericano y mitad judío, trabajó en el ferrocarril como portero. Abandonó su familia en la infancia de Bob. Su madre era una mujer negra, maestra de escuela cuya ascendencia era de Martinica. Asumió con entereza criar sola a sus hijos. Ella tocaba el piano y procuraba que Bob y sus doce hermanos & hermanas tuvieran repisas llenas de libros por toda la casa. Murió en 1954 antes de que Bob comenzara a escribir poesía.
Bob junto a su hermano George trabajaron en el navío Henry Gibbons. Ahí se convirtió en un trabajador experimentado que dividió su tiempo en tierra entre San Francisco y New York. Después de la Segunda Guerra Mundial en 1945, representó a la National Maritime Union en conferencias en Inglaterra y Francia. Luego se inició en la política con el partido progresista como director de área para la campaña presidencial de Henry Wallace en 1948. Su zona de trabajo era complicada y llegaron sus primeros problemas con la policía, quienes intentaban amilanar su labor social. Durante ese tiempo fue arrestado muchas veces, tratado brutalmente, y enviado a cárceles totalmente frías en las cuales permaneció mucho tiempo. Pero el buen Bob nunca se detuvo, tenía convicción.
Durante un tiempo en New York estudió brevemente literatura en The New School for Social Research. Allí conoció y se familiarizó con las nacientes figuras de la Generación Beat: William S. Burroughs y Allen Ginsberg. En su estancia en la escuela y New York encontró inspiración en los escritos de Herman Melville, Walt Whitman, Arthur Rimbaud, Guillaume Apollinaire, Federico García Lorca, Hart Crane, Gertrude Stein, Langston Hughes, Frantz Fanon, Aimé Césaire, y Nicolás Guillén.
Kaufman se hizo conocido en las escenas artísticas de San Francisco y New York. Incluidas las comunidades negras y de izquierda. Su afición al Jazz lo llevó a usarlo para difuminar líneas raciales y de clase. Para él, el Jazz era una fuerza contra lo destructivo. Tenía la sensación de que era una luz mística que permitía lidiar con las experiencias del mundo. Conoció y se hizo amigo de los grandes del Jazz como Billie Holiday, Charlie Parker y otros músicos menos conocidos.
De regreso a San Francisco, específicamente en North Beach conoció a su futura esposa Eileen Singe. Una mujer poetiza de ascendencia irlandesa. Eileen era conocida en la escena local por su belleza y dedicación al movimiento emergente. La pareja fue víctima de constante acoso por parte de la policía, que no veía con buenos ojos su relación interracial. El matrimonio convenció a Bob de abandonar la vida itinerante y establecerse en North Beach. Quería formar una familia y ser constantemente activo en el naciente movimiento Beat.
III. Mantente fiel a tu Obra
La obra de Bob tiene elementos de Jazz, especialmente improvisación. Tiene una retórica estilizada que combina con imágenes en un marco surrealista. Su surrealismo no es del tipo de escritura automática de Breton. Es más bien una consecuencia de su conciencia, en la que hay paradoja y discontinuidad. Experimenta con Bebop y bucles de habla Afro. Los utiliza como médium para transmitir su visión de las experiencias personales. Algunas de las cuales fueron horribles. Le restaron valor a su dignidad humana. Y sin embargo, fue capaz de utilizarlas de tal manera, que derivó en una sabiduría estéticamente bella.
Las acciones de Kaufman no eran pasos en falso. Se había preparado conscientemente para ir hasta el límite, ya sea a través de la Poesía, el Jazz, o su particular budismo que fusionaba con misticismo afroamericano y que estaba sintonizado con la onda Nueva Era de California. Esta realidad simpatizaba con el modo de vida de los Beats. No solo renunciaban a la conformidad sino que ofrecían alternativas: Jazz en lugar de música clásica europea, hierba y psicodélicos en lugar de alcohol fuerte; vida comunitaria, alimentos naturales, vegetarianismo y budismo en lugar de cristianismo; relaciones interraciales que muchos Beats empezaron a crear debido al Jazz. Como todo movimiento inconforme que valga la pena, se inspiraron en los artes de la resistencia afro.
Tenía un conocimiento totalmente amplio de la poesía y su enfoque era la poesía como arte oral. Su obra no sale de la escritura sino del sonido, el discurso y la recitación. Podía hacerlo por horas y mezclaba poemas suyos junto a los de T.S. Eliot, Charles Olson, Stephen Spender, Claude McKay o Langston Hughes. Para él la poesía era una. Cuando escribía de vez en cuando poemas en servilletas nunca los firmaba, los dejaba en los Cafés y a menudo se perdían en la basura.
Bob Kaufman era un poeta del sonido, veía el sonido como escultura. Declamaba en forma de mantras que se convertían en ritmo. Hacia magia con el sonido, podía quedarse toda una noche produciendo vibraciones sonoras en las que llegaba al trance, que le permitía flotar y emanar Ectoplasma.
Era político, era metafísico, era psicológico, era surrealista y era ilustrado para ampliar su conocimiento junto a otros poetas. Veía la poesía como un acto revolucionario, esa era su principal preocupación. Su obra es un germen revolucionario. Una liberación de la palabra que funciona en la psique de las personas para transformarlas. Su contextura era pequeña, pero si lo confrontabas se hacia grande. Generó un gran poder gracias a su dedicación a la poesía y al sufrimiento, el cuál le hizo perder el miedo.
Su obra el Abomunist Manifesto, junto a otros poemas fueron presentados de forma espontánea en algunas de las muchas lecturas de poesía. Para los Beats, la lectura de la poesía era lo más sacro, era el evento más importante del día, más allá del concierto de Jazz o inauguración de alguna exposición de arte.
Eileen insistió en ayudarlo a escribirlas. A Bob le gustaba realmente ser un Beat de facto, alguien espontáneo y un literato bienaventurado que no le importaba publicar. Era el ejemplo perfecto de lo que debía ser un Beat. Especialmente con lo que respecta al amor por la inconformidad y la abundancia de vino & hierba de California.
Entre 1957 y 1960, Kaufman publicó tres separatas con la editorial City Lights Books, dirigida por Lawrence Ferlinghetti, que había publicado el poema de Alan Ginsberg, Howl. Fue entonces que The Secret Mind Whisper, Abomunist Manifiesto y Second April, lo hicieron más visible dentro del movimiento.
Fundó la revista Beatitude. Inicialmente era una revista de poesía semanal. Pensada como un foro espontáneo y flexible para que los poetas publicaran su trabajo. Se hacía en un lugar llamado Bread and Wine Mission, que era un Café en el centro de North Beach. Dejó que otras personas la editaran. No tomo un fuerte control editorial ni de calidad. El espíritu era que todos podían participar. Comenzó esa revista como aporte a la comunidad, había sido organizador laboral y tenía la idea de unidad social. La reproducción la hacían en una máquina mimeográfica. Organizaba todo con buen gusto, seriedad y energía. Era sociable y generoso con todos los poetas. Además de él, se publicó el trabajo de William Margolis, John Kelly, Bernie Uronowicz, Allen Ginsberg y otros más. Fue algo esporádico. Sacaron dieciséis números y luego fue asumida por City Lights Books, que hizo la primera antología de Beatitude.
Era crítico de la sociedad de una manera mucho más social y política que cualquiera otro poeta de North Beach. Hablaba sobre activismo y fue pionero en el oficio. Cuando Ginsberg y otros Beats comenzaron a ser activistas políticos tenían como referencia a Kaufman. Él había estado escribiendo poesía y hablado del tema de la defensa de los derechos humanos, antes del movimiento Chessman y del movimiento por los Derechos Civiles.
En el año 1959 hubo acontecimientos importantes para Bob. Nació su hijo al que llamaron Parker, en honor al legendario jazzman, Charlie Parker. Su primer libro Solitudes Crowned, fue publicado por la reconocida editorial New Directions. Había comenzado a trabajar en una novela y una obra de teatro, The Matchbox. Y también se había consolidado como líder político. En ese momento solo estaba interesado en ver su trabajo impreso, leerlo y socializarlo. Pero de nuevo fue atacado por la policía y tratado como subversivo. Fue arrestado treinta y seis veces en un año. Bob pagó con creces sus posiciones sobre la vida, la poesía y la política.
La policía tenía entre mira a la tienda Coexistence Bagel, que era un centro importante para el movimiento Beat. A menudo detenía y hostigaba a los clientes. Bob pegó en la ventana un poema surrealista de Bill Margolis, lo modificó, decía que Hitler se había reencarnado, estaba de regreso en San Francisco y era William Bigarani. Oficial de policía encargado de la zona conocido por su verdadero odio hacía los Beats. Un día Bigarani entró a la tienda y quitó el poema. Bob se paró y mientras hablaba con él, sacó su pene y lo orinó. Inmediatamente se lo llevaron, lo encarcelaron por un mes y constantemente lo trasladaban por celdas de la ciudad para que no lo pudieran sacar.
Herb Caen acuñó el termino Beatnik para tratar de describir a Kaufman, ya que este solía correr de arriba a abajo por la calle con sus gritos declamando poesía y estaba constantemente en las noticias por ser arrestado. En la tienda Coexistence Bagel colocaron un tarro junto a la puerta, donde las personas dejaban monedas para ayudar a rescatar a Bob.
Luego de ser liberado, Bob y Eileen se trasladaron a New York por alrededor de tres años. Kaufman había sido invitado a leer en Harvard, pero no estaba en condiciones de hacerlo. Tenía una adicción psicológica y física al alcohol, y no fue. Pero tuvo muchas lecturas en un sitio pequeño llamado Gaslight. Y solía leer en otros lugares de la zona, como Fat Black Pussy Cat y Café Wha.
Después fueron vecinos de Allen Ginsberg por un año. Un día tuvieron una visita especial. Timothy Leary, quien había estado experimentando con psilocibina en el Center for the Study of the Human Personality en Harvard. Se alojó por un día en casa de Ginsberg. Al encuentro llegaron Jack Kerouac y Bob Kaufman quienes comulgaron psilocibina. Jack miró por la ventana y dijo: Caminar sobre el agua no se construyó en un día. Bob estaba sentado en la cama y estaba muy drogado, como si fuera su primera vez. Allen no comulgó y estuvo cuidando a sus amigos.
Eileen ya estaba cansada de la vida bohemia de Bob. Y había gestionado un viaje de regreso a San Francisco. Arregló todo para que la familia regresara. Bob estaba de camino para reunirse con ellos. Pero caminando por el parque Washington Square, una mujer policía lo arrestó por caminar sobre la hierba. Esa situación fue traumática para él, le afeitaron la cabeza, lo enviaron a Tombs (Complejo de Detención en Manhattan), luego lo enviaron a la Isla de Riker y luego al Hospital Bellevue, donde lo diagnosticaron con problema de comportamiento y le dieron un tratamiento de choque involuntario.
Después de unos meses, Eileen, Lawrence y Allen descubrieron dónde estaba y le enviaron un pasaje aéreo para que regresara rápidamente. Llegó aproximadamente una semana antes de que le dispararan a Kennedy en 1963. Un día estaba revisando junto a su esposa los poemas de Solitudes. Y luego vio en televisión el suceso y eso lo destrozó. Dijo que cuando un presidente es asesinado, las cosas han ido demasiado lejos. Bob apreciaba a Kennedy, se lo había encontrado en campaña y tenía la esperanza de que alguien como él llegara a la presidencia. Ese asesinato provocó una serie de visiones horribles en él. Su respuesta fue invocar el voto budista del silencio, dejó de hablar y escribir.
El voto budista del silencio tuvo un gran impacto en todos los que tenían contacto con él, especialmente los poetas más jóvenes. Lo convirtió en una figura de gran misterio y se sumó al estatus casi legendario que ya había alcanzado. Durante diez años no habló en oraciones largas. Él decía ‘Hola’, ‘¿Tienes un cigarrillo?’ o palabras similares. En 1973 durante una inauguración de arte volvió a hablar, recitando Asesinato en la catedral de T.S. Eliot. Luego dijo: Todos esos barcos que nunca navegaron / Hoy los llevo a casa y los dejo navegar para siempre.
Vivió con Eileen y Parker por algún tiempo en Marin, California, pero sucedió un evento en el cuál ya no era bienvenido. La vida seguía golpeando a Bob y el seguía resistiendo. Terminó viviendo en el piso del espacio de trabajo Cloud House. Bob estaba enfermo. Tenía bronquitis con principios neumonía. Se había pegado una borrachera en North Beach, había caído del muelle a la madrugada y se había volado sus dientes, sus anteojos y su audífono. Luego vivió una temporada en un hotel de mala muerte en la esquina de Broadway y Columbus Avenue, hasta que el hotel se incendió y Bob se quedó sin hogar. Sus amigos sabían que un artista tan laborioso y tan intenso como él, no había parado de escribir y por eso fueron al hotel a rescatar sus manuscritos quemados y empapados. Estos posteriormente se convirtieron en la obra The Ancient Rain, editada por City Lights Books.

IV. A pesar de los golpes. ¡Levántate!
Ya no quería estar solo y tuvo un affair con Lynne Wildey, una joven estudiante poeta. Le pidió que vivieran juntos. La vida comenzó de nuevo para Bob, con una nueva persona y una nueva familia. Ella estaba deslumbrada al darse cuenta de primera mano de la dedicación, veracidad y consistencia por las cuales era famoso. Lo consideraba un maestro y compañero de viaje. También le gustaba la calle y tenia mucho respeto por la poesía, esa poesía cercana a la gente. Y más por un poeta que ya había logrado una distinción, pero que seguía siendo accesible para las personas.
Vivieron en un pequeño hotel en North Beach. Hubo una huelga en el hotel, así que no tenían calefacción en pleno invierno. Los acompañaba un radio en el que sonaba Jazz sin parar, nunca lo apagaban. Bob escribía bajo muchas mantas para calentarse, no estaba bien de salud. Los visitaban amigos en esa pequeña habitación y a veces alcanzaban más de la docena. Las personas se sentaban unas encima de otras, en la cama se postraban hasta ocho. Jack Michelin y Kaufman se gritaban poesía toda la noche. La gente los visitaba para eso, a escuchar como se encendían.
Bob andaba constantemente enfermo. Tenía su salud descuidada. No había recuperado su audífono y necesitaba anteojos. No se sabe cuánto de esto repercutió en sus estados de locura por lo que no veía ni oía bien, estaba desorientado. Por un tiempo Kaufman y Wildey se fueron de North Beach a un lugar más tranquilo por nueve meses, vivieron en el parque natural de Redwoodsen California. Al regresar a North Beach llegaron al barrio Mission District, donde vivía Q.R. Hand, poeta, sabio y activista de la salud comunitaria del barrio, quien ayudó en el resurgimiento de Kaufman.
Hand hizo que Bob se sometiera a un examen médico y dental que finalmente resultó en lentes nuevos, un nuevo audífono y un nuevo juego de dientes postizos. Estaba de vuelta al mundo. Prácticamente le tocó aprender a hablar de nuevo. Su voz sonaba áspera, como la de Miles Davis. Pero aún conservaba ese barítono irónico, áspero y ligero que tenía en los años cincuenta. Siempre melódico, espaciado por intervalos de silencio como el Jazz.
North Beach seguía siendo la capital de la poesía de California. Pero a medida que los Beats se dispersaron, Mission District se convirtió en el foco de poesía de San Francisco. Kaufman hacía parte de esa transición. En ese momento era diferente porque tenía fama y no era un poeta en ascenso. Bob había sufrido experiencias que cualquier persona calificaría como horribles. Aunque tenía estragos, había sobrevivido. Se había quedado en San Francisco junto a los otros poetas: Lawrence Ferlinghetti, Philip Lamantia, Kenneth Rexroth, George Oppen, y Kenneth Patchen.
V. Recuerda que siempre saldrá el arcoíris
Bob siempre estaba en movimiento. Tenía la conciencia aguda y estaba siempre dispuesto a explorar la naturaleza de ella. Mantuvo el ritmo, era un trabajador intenso. Parecía frágil pero podía lograr hazañas físicas sorprendentes. Cuando él entraba a algún sitio, las personas cambiaban sus conversaciones mundanas como muestra de respeto. Contaba historias con muy pocas palabras. Saltaba, gritaba y amaba a los poetas.
Kaufman nunca persiguió la fama. No le interesó aparecer en antologías, tampoco le interesó mucho la universidad. Era un poeta callejero totalmente opuesto a la Institución. Resistió a ella y a sus lacayos. Más bien le interesaba estar al servicio de las personas. El poco conocimiento y reconocimiento de su obra hace parte de su filosofía, su trabajo fue consistente y consecuente para que ello no ocurriera.
Para la comunidad de San Francisco fue importante tener un poeta negro famoso durante tanto tiempo. Kaufman había sido esencial en la ciudad y en la tradición literaria negra que incluía, entre otros, a Ishmael Reed, Maya Angelou, Ernest Gaines, Conyus Calhoun, Reginald Lockett, Reggie Majors y su hija Devorah. En los años ochenta aún recitaba poesía de vez en cuando. Resonaba en bares, fiestas o parques poemas de artistas que admiraba y pasajes de su propia poesía, nunca por título. Y agregaba en las declamaciones su poesía espontánea.
Antes de ingresar al hospital por última vez. Bob visitó el Centro Zen de Philip Whalen, al cuál apreciaba mucho por sus mediaciones entre poesía y budismo. Robert Garnell Kaufman murió de enfisema el 12 de enero de 1986, tenía 60 años. Lo habían matado médicamente 3 años atrás, así que su último tiempo en la tierra fue un milagro. Bob fue cremado y sus acompañantes desfilaron por la Grant Avenue de San Francisco junto a la banda de música de New Orleans hasta la bahía. Abordaron tres botes para esparcir sus cenizas en el mar. Uno con los parientes, otro con la prensa y el tercero con los poetas. Al regresar al muelle, apareció un arcoíris enorme en el cielo por toda la bahía. Era la señal de bienvenida a una mejor vida al buen Bob. Como decía nuestro amigo: Creation is Perfect.
*Texto publicado originalmente en el libro: Améfrika Afrérika del Satélite Sursystem (edición #4)
**Alterego de Franc Balanta